Al tiempo de la adversidad es cuando mejor se descubren en cada uno sus grados de virtud. –Beato Tomas de Kempis-
A primeros de este año, tuvimos una gran experiencia de fe junto con unos amigos y, aunque durante un tiempo hemos estado meditando si publicarla o no, al final y recordando la Parábola de los Talentos (Mateo 25,14) hemos decidido exponerla con el fin de dar testimonio de que Dios nos habla y está con nosotros en nuestra vida diaria, solo tenemos que estar atentos a su palabra, y ademas por si le puede servir de ayuda a alguno de los que nos leen o sus amigos o conocidos.
–Hacía algún tiempo que Mª Carmen y yo estábamos preocupados por el mal momento por el que estaban pasando unos buenos amigos nuestros, a los que desde hacía 2/3 meses se les había presentado una situación de esas que te cambian todas las expectativas y que además no puedes hacer otra cosa que afrontarla como mejor sepas o puedas.Bien, en eso estábamos, pensando en como podríamos ayudarles a llevar esa nueva situación y aportarles un poco de paz, siempre desde el Señor y la fe en El, cuando un día me dispongo a leer uno de los artículos de “Meditación Diaria” que recibo por correo electrónico todos los día de Catolic.net, (y explico que no nos leo diariamente, a veces los veo –que no leo- una vez a la semana y la mayoría los archivo sin leer para hacerlo otro día?) y entre los varios que tenía hay uno que me llama la atención “Lee a Job”, en ese momento experimenté una sensación difícil de explicar, sentía la necesidad de leerlo y al mismo tiempo me acordaba de nuestros amigos y sus problemas. Al leerlo no tuve dudas, pues la sensación anterior era más fuerte, por lo que decidí que se lo llevaríamos y comentaríamos pensando que las reflexiones suscitadas por el les ayudaría a encontrar algo de paz.
“¿Quiénes somos para quejarnos ante Dios? ¿Acaso pensamos ofrecer nuestros sufrimientos por la salvación de las almas? No somos dignos de nada. Todo es gracia de Dios. Job lo supo bien: Reconozco que lo puedes todo, y que eres capaz de realizar todos tus proyectos. Hablé sin inteligencia de cosas que no conocía, de cosas extraordinarias, superiores a mí. Yo sólo te conocía de oídas; pero ahora te han visto mis ojos. Por eso retiro mis palabras y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza.” (Job 42,2-6).
Pero los humanos somos débiles y nos olvidamos muy rápidamente de las cosas aunque sean de Dios, y por una razón u otra es escrito no llegaba a sus verdaderos destinatarios inmediatos, pero como el Señor es así y El si que tiene paciencia con nosotros, siguió insistiendo para que no nos olvidásemos de nuestro encargo. A todo esto se nos presenta un viaje a Cartagena para unas gestiones particulares, al viaje que en principio solo iríamos Rut y yo, se nos unió Mª Carmen que quería pasar por la Librería Diocesana para recogerse unos libros recomendados en el cursillo que estaba haciendo, en Torre Pacheco, de “Taller de Oración y Vida”. Una vez que había terminado todos los asuntos me dispuse a recoger a Rut y Mari en la zona de la librería cerca de donde tenía el coche, pero al llegar ellas estaban en una de las tiendas de los alrededores, y como no me hacía ilusión estar esperando en la tienda, les dije que estaría en la librería echando un vistazo. Al llegar a la Diocesana y nada más empezar a ojear los libros mi vista se para en uno que su título (no recuerdo ahora mismo cual era) decía algo de la “paciencia” y, casualidad, automáticamente me viene a la cabeza el artículo de Job que todavía no hemos llevado a nuestros amigos, que casualidad, me dije sin convencerme, y seguí mi paseo ojeador. A los pocos minutos y casi sin darme cuenta tengo en mis manos un librito (46pg.) con el título “LA PACIENCIA”, del padre Benjamin Martín Sánchez, canónigo de la Catedral de Zamora. En ese momento ya no podía ponerme más excusas, el Señor me estaba señalando una manera de ayudar a unos hermanos, y debíamos ponernos en marcha sin dilación, así que compramos 2 ejemplares (uno para nosotros ya que de esta virtud casi todos tenemos déficit) y dos días después junto con el articulo de meditación nos vimos con nuestros amigos y contandoles toda la trayectoria hasta ese momento y como el Señor había insistido en que “hiciéramos la entrega de su mensaje”.
Las reflexiones extraídas después de leer el artículo y algunos pasajes del libro nos sirvieron de bastante ayuda tanto a ellos como a todos los que en ese momento estábamos allí, ya que Dios habla para todos los que quieran escucharle. Unos días después, y en presencia de un amplio grupo de parejas estos amigos hicieron pública la paz conseguida con los “recados” recibidos y lo que les había ayudado a encarar el futuro.
Detalles del libro:
Titulo: La Paciencia
Autor: B. Martín Sánchez
Editorial: Apostolado Mariano
ISBN: 84-7770-156-3






































































