Aprovecha con diligencia los momentos de alegría, para agradecer todo lo que has recibido de Dios amor.

Jesucristo es nuestro ideal más grande, la ilusión mayor que tenemos en la vida: amarlo, hacer algo por Él.
La religión católica se centra en una persona, en NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, y nada más.Con las verdades cristianas proclamamos lo que Jesucristo nos enseñó.
Con el culto expresamos nuestro amor a Jesucristo.
Con la oración nos unimos a Jesucristo.
Con los Sacramentos nos llenamos de la vida de Jesucristo.
Con la limosna ayudamos a Jesucristo, que vive necesitado en nuestros hermanos pobres.
Con el apostolado anunciamos a Jesucristo y extendemos su reinado.
Y así con todo lo demás: Jesucristo es lo único que nos interesa.
Mirando en la Biblia a los Apóstoles, nos encontramos con el ejemplo clamoroso de San Pablo. Si alguien ha entendido lo que es el cristianismo ha sido precisamente San Pablo. Pues bien, la libertad en todas esas prácticas que hemos citado era para él algo muy importante. Y así nos dirá:
- Que cada uno siga en su propio gusto y su parecer.
Exige, eso sí, una fidelidad total a la doctrina que han aprendido, y en esto era tan riguroso que maldice al que enseñe algo contrario a lo que los apóstoles han transmitido a la Iglesia. En lo demás, lo que importaba era el amor al Señor Jesucristo, de modo que acaba su carta primera a los de Corinto:
- El que no ame a nuestro Señor Jesucristo, que sea un maldito.
Ese amor de Pablo a Jesucristo se demuestra con un hecho hermoso. En sólo trece cartas ―pues no contamos la de los Hebreos―, saca el nombre de Jesús nada menos que 640 veces en sus diversas acepciones: Jesús, Cristo, Jesucristo, el Señor… Si así lo cita cuando escribe, quiere decir que el recuerdo y el amor a Jesucristo llenaba por completo lo más íntimo de todo su ser.
Una vez hemos llegado a conocer a Jesucristo, la vida ya no es la misma. Un planeta nuevo ―lo vamos a suponer dotado de inteligencia― que se quisiera meter en sistema solar, no podría salirse de su órbita aunque quisiera. Daría vueltas y vueltas alrededor del Sol, y jamás sería capaz de escaparse de allí donde un día se metió voluntariamente.
Esto le ocurre a cualquiera que ha conocido y ha llegado a amar a Jesucristo: necesita al Señor de todas maneras. No se contentará jamás con ninguna novedad que vengan a cantarle al oído. Y si en algún momento hiciera caso a voces extrañas, pronto notaría que se trata de sirenas engañosas que no le van a satisfacer y lo quieren llevar mar adentro del error. Consciente o inconscientemente volvería a Jesucristo siempre: o con al amor o con el remordimiento, pero volvería a Jesucristo.
Esta es la esencia del Cristianismo. En el amor a Jesucristo tenemos cifrada la fe verdadera. Quien ama, es porque cree. Y quien no ama a Jesucristo, aunque diga que cree en Él, en realidad no tiene fe. Ni hará nada por Jesucristo. Mientras que el que ama a Jesucristo, por Él lo hace todo.
Y es que Jesucristo es el único por quien nos podemos jugar la vida. Así lo reconocía Napoleón, cautivo después de tantas victorias que ya no le servían de nada:
- Yo he enardecido a millares y millares que murieron por mí. Pero ahora estoy aquí, atado a una roca, ¿y quién lucha por mí?… ¡Qué diferencia entre mi miseria y el reinado de Cristo, que es predicado, amado y adorado por todo el mundo y vive por siempre!…
Es triste que los grandes de la Historia hayan de reconocer tan tardíamente su error. Nosotros somos más afortunados. Nosotros amamos a Jesucristo desde siempre, y no nos equivocamos, no…
Jesucristo es nuestro ideal más grande, la ilusión mayor que tenemos en la vida: amarlo, hacer algo por Él….
Autor: Pedro García, misionero claretiano | Fuente: Catholic.net
Hay mucha gente que cree de verdad en esa fórmula y la prueba una y otra vez, y se les ve, sobre todo a la gente joven, a la búsqueda cada vez más intensa y atrevida de placeres, pasatiempos, etc. Pero los resultados no son muy halagadores: Más que personas felices, estamos viendo cada día mayor número de desesperados, incluso de suicidas; si uno cuenta como dato estadístico que en un centro educativo, hay un suicida cada semana ¿lo crees? Dices que no puede ser verdad, pero así es.
Muy pocos hablan de que para ser felices hay que luchar duramente. Ser feliz es posible, pero cuesta bastante esfuerzo; la felicidad cuesta y mucho. Por eso, los hombres profundamente felices son pocos. La mayoría se conforma con esa otra felicidad barata que no llena, que no puede llenar el corazón del hombre.
¿Por qué cuesta ser felices? Si el hombre fuera un simple animal, un cerdo, un chango, para hacerlo feliz bastaría llenarle el estómago de buena comida. Si el hombre tuviera solamente cuerpo, comer, beber, abandonarse a la furia del sexo, a las alucinaciones de las drogas, etc., podría hacerlo feliz; pero, muchos se entregan apasionadamente a esto y sienten que no son precisamente felices.
Hemos olvidado que, tenemos no sólo cuerpo sino espíritu. A este espíritu por lo general lo tenemos flaco y hambriento y le damos al cuerpo todo lo que pide. El espíritu se alimenta con otras cosas, tiene hambre, sed de otras realidades, que no son materiales sino espirituales, como son la búsqueda de la verdad y el bien, la búsqueda de Dios y el cumplimiento de sus leyes, sobre todo aquella de “amar al prójimo como a uno mismo“.
Está búsqueda de la verdad y el bien, este aceptar a Dios y sus leyes no es nada fácil, pero siempre hay gente que se aventura a seguir por esta senda.
Y esta gente dice que sí es feliz, tanto más feliz cuando más esforzadamente vive esa ley. Por citar a solo dos gentes felices, una mujer decía: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta. ¡Solo Dios basta!” Su autora: Santa Teresa de Ávila.
Otro, decía: “Nos has hecho para tí, Señor, y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en ti” Su autor: San Agustín de Tagaste. Este segundo, sacó la conclusión anterior después de buscar durante más de 30 años la otra felicidad barata de la que hablamos al principio. Por ello es un testigo muy digno de crédito. Lo malo del caso, es que por lo general, uno se convence de esto hasta que como él, ha experimentado con todas las fuerzas la felicidad barata y no tiene más remedio que reconocer que no le satisfizo del todo.
Hay pocas personas felices porque pocas son las que quieren luchar por la felicidad, pocas las que creen en el esfuerzo, en los grandes ideales.
Autor: P. Mariano de Blas, LC Tomado del Libro DE PASO POR LA VIDA;con permiso de autor. Fuente: Church Forum
Nuestra hermana en la fe, Nubia Ware, nos manda dos paginas recomendando su visita:
http://www.apologeticasiloe.com/
http://misalvador777.tripod.com:80/
Estos enlaces los dejare en su sitio correspondiente en la columna lateral.
También me pasó Nubia una noticia que nos tiene que hacer reflexionar a todos, la noticia no necesita comentarios:
Les presentamos una devoción para orar cada día, inspirada en los nardos, esa flor que tanto agrada al Señor.
Oremos para que el Sagrado Corazón de Jesús aumente nuestra fe.
Nardo del 23 de Junio
Florecilla:
Pidamos al Señor, en humilde oración, que podamos ayudar a la conversión de nuestros hermanos. Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.Nardo del 24 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón, que te hiciste mi hermano! Meditación: Pobre, mi Jesús, que con dulzura nos quieres llevar a la Tierra Prometida. ¿Sabes, Señor, qué pienso cuando aún te miro clavado en el Madero…cuando veo Tu Corazón sangrar?. Con un suspiro lleno de dolor quisiera bajarte de la Cruz, sacarte esos clavos, borrar de Tu Frente todos los pecados que desfiguraron Tu Amado Rostro Santo. Y Tú, con esa Mirada pides amor en un mundo que se olvidó de Dios, que sólo busca el placer, la vanidad, no pensar en los demás para vivir en el yo. Señor, qué lejos de Tus enseñanzas Tú nos viniste a liberar, a mostrar que teníamos que morir a nosotros mismos para vivir en Cristo. Señor, darse por los demás hasta morir. Sí, Tú me lo viniste a decir y yo lo olvidé, el mundo me hizo sordo de corazón y dejé de oír Tu Voz. Creí que yo solo podía, que triunfaría y viviría la buena vida. ¿Qué vida, Señor, si así yo moría, y a pesar de que todo tenía me encontraba con el alma vacía?. Jesús, mi amado, Jesús, mi hermano que todo nos has dado, hazme escuchar Tu hermosa Voz como mi hermano mayor que me miras y me guías, y eres fuente de verdadera alegría. Porque sabes, mi Señor, aún cuando todo me sacaras, si aun tengo Tu Mirada. destella mi alma porque sé que Tú me amas.
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Seamos sencillos y regalemos sonrisas y consuelo a todos los que están sufriendo, aún cuando nosotros estemos en el huerto.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Nardo del 25 de Junio
!Oh Sagrado Corazón, fuente de unión! Meditación: ¿Señor, me dejas espiar por una rendija en Tu vida…?. Te veo caminando por la pequeña Nazaret, pero no pareces un rey…tampoco un juez. Te ves esbelto, fuerte, de rostro hermoso. Tu mirada es profunda…miras los corazones de todos los hombres. Junto a Ti algunos discípulos van caminando, creo que son Pedro, Santiago y Juan…los escucho hablar de otros hermanos que han encontrado, y dicen que no tienen un corazón sano. De repente los miras y con imponente voz interrumpes su conversación. Se Te escucha decir: “no os quiero ver juzgar, sino sólo amar y predicar para cambiar lo que está mal…”. Los discípulos hacen silencio, pues ha hablado el Maestro. Y ahora me imagino, Señor, verte caminar aquí…a mi lado, y que yo también voy hablando de mis hermanos. Señor, Tú me dirías lo mismo y me recordarais Tus enseñanzas: “…así como juzguéis seréis juzgados…”, o aquella otra: “…el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra…”. Señor, creo que no soportaría Tu Mirada, pues cómo verías mi alma, la verías manchada. Señor, yo también voy a hacer silencio, para sacar de mi corazón todo lo que no es bueno y poder seguir así las enseñanzas de mi Maestro. Señor, no permitas que yo ponga discordia, porque conozco Tu gran Misericordia. Haz que busque la unión como símbolo de amor, para ser Uno como lo sos Vos con el Creador y el Espíritu de Santificación.
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Oremos para que descienda el Espíritu Santo sobre nosotros, y que por Su intermedio nos sigamos purificando, conociendo todo aquello en lo que a Dios no agradamos.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Nardo del 26 de Junio
!Oh Corazón Sagrado, amado reposo de las almas! Meditación: ¿Sabes, Señor?, cuando te miro Tu sabes que sonrío, pues veo Tu Dulzura y Poder. Yo sé que eres mi Rey, sé cuánto me conoces y me quieres, que estás junto a mi y me sigues, que evitas que caiga, y que consuelas mi alma. Cuando tengo dolor, cuando la oscuridad me quiere atrapar, Te me acercas y Tu mano me das, y es entonces cuando siento cuánto me cuidas. Y me dices: “descansa ya, pues Yo, el Amor, estoy junto a vos”. Es allí cuando se disipa mi aflicción y siento Tu calor, me siento dichoso y mi alma goza. Y el dolor y la noche ya no están, pues Tú lo permitiste para que vea mi debilidad y conozca Tu Fortaleza. El sufrimiento que purifica, la oscuridad que hace ver la Luz, porque allí siempre estas Tú.
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Preparemos y seamos un Altar a Jesús, tanto físico como espiritual, para agradecer cuánto nos da.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Nardo del 27 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón, confianza y amor! Meditación: Jesús, mi corazón se ha puesto triste…porque Tú, que tanto nos quisiste, que nos redimiste, nos miras a través de los siglos y nos dices lleno de dolor y de amor: “…la falta de confianza lastima mis entrañas…”. Señor, Tú sabes lo que siento cuando te veo clavado y muriendo por Amor, pero sin recibir amor, pues hoy nuevamente te lo negamos. No confiamos en Vos, no creemos que eres el único Dios, no vivimos para Vos, pues si te amáramos confiaríamos en Ti, y Tú serias nuestro único descanso. Señor, mi amado, Tu sabes que te amo y que por ti clamo, pero también sabes cuan pequeño es mi amor, pues muchas veces te he negado. Hoy Te pido perdón, y como sabes bien que Tú eres mi querer, te pido que aumentes mi fe, que me bañes en el manantial de Tu amor, para ser así el más fiel a mi Rey. Que sea como Tu Mamá: fiel por toda la eternidad. Y hoy te digo despacito y al oído, a Ti, Mi Cristo, a Ti, Mi Señor Bendito: “Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío. Sé mío”.
Jaculatoria:¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Digamos varias veces al día “Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío, más aumenta mi fe”.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Nardo del 28 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón! Meditación: Oh Señor, que no sólo nos mostraste los secretos de Tu Corazón, sino que nos regalaste el Corazón de Tu Madre, la Mujer Perfecta, la Llena de Gracia, la Virgen Purísima que regaría la tierra a través de su llanto, para limpiarla de todo pecado. En la aridez flores de pureza crecerían, cultivadas por Tu Madre Bendita. María, que iluminas las tinieblas de ésta tierra yerra, con la pura nieve que cae de Tu Inmaculado Corazón, con una promesa de misericordia y perdón, haz que se abra nuestro corazón para la conversión, para esperar con alegría, en medio de toda tribulación, el Triunfo de Tu Inmaculado Corazón, por Ti profetizado .
Jaculatoria:¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Hagamos en este día las consagraciones al Inmaculado Corazón de María y al Sagrado Corazón de Jesús.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Nardo del día 29 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón, Potestad Sublime!
Fiesta de San Pedro y San Pablo Meditación: Oh Jesús, Mí Buen Pastor, que nos buscas como a ovejas en la tierra desierta, que nos cuidas y nos proteges, y Tu cayado levantas para evitar que el maligno hiera a Tus corderitos. Señor, que me buscas en la noche oscura y me libras de toda amargura. Amando siento Tu Presencia, y todo lo demás desaparece; es Tu Gran Poder el que me marca el camino y me guía como a un niño. Esa Luz dorada que de Ti se desprende, y cual luciérnagas hermosas, como estrellas fugaces veo las luces de Tus Angeles. Entonces siento que Tú, Mi Dios, todo eres, todo puedes, pues eres el Rey. Señor, que a pesar de mi pequeñez a mi casa vienes, para llevarme a Ti.
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Comulguemos agradeciendo a Jesús por todas las gracias que derrama a través de Su Sagrado Corazón.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Nardo del 30 de Junio
¡Oh Sagrado Corazón, Camino, Verdad y Vida! Meditación: Sabes, Señor, me parece verte en una colina de la hermosa Galilea. Vestido de blanco estás, el manto no llevas, Tus discípulos están descansando y el cielo se está pintando de un rojo tornasolado. Se levanta un rico olor a tierra mojada, y sobre la colina en que pones Tu mirada un trigal se alza, parece como que el campo se ha vestido de dorado para alabar al Dios de lo alto. En la otra colina, sencillas flores multicolores esparcidas la tapizan, y sonríen al nuevo día. Más allá hay un campo ralo en el que no crece ningún sembrado. Señor, me parece que me quieres decir que el mundo así está. A pesar de que toda la tierra fue regada con la Santísima Sangre de Mi Señor, en muchos lugares la semilla no germinó pues no se trabajó con fe y amor. Fue entonces que la planta murió y la tierra en desierto se convirtió. La otra colina en la que germinan flores sencillas son las que han luchado en un campo no tan trabajado, pero donde los talentos a Dios se han presentado y El los ha premiado. El trigal del cual se saca el Pan son todos aquellos a quienes el Señor eligió para ser Sus testigos, y que se vistieron de dorado, abrazándose con nardos pues junto a El su vida han entregado. Señor, que en la Santa Llaga de Tu Corazón nos abrazas a todos con el Fuego del Amor, escóndenos allí hoy, para evitar que caigamos en el mal. Purifícanos cual metal, para que alcancemos la Verdadera Vida en la Tierra Prometida.
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Llenemos el altar que hemos preparado de flores físicas y espirituales, y cantemos en alabanza al Corazón del Amor, que es Jesús, Nuestro Redentor.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TI CONFÍO, MÁS AUMENTA MI FE
Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
Para saber más acerca de la solemnidad, lee este artículo: