
Sé indulgente con el prójimo que se equivoca.
Cuando nos equivocamos, queremos que los demás nos disculpen. Entonces, disculpa y procura enseñarle con el ejemplo.
No critiques, porque la crítica destruye.
Sé un ejemplo viviente y disculpa los errores de los otros, por que no hay personas malas: solo hay enfermos y desconocedores de esta ley: “recae sobre nosotros todo lo que hicimos a los demás, en bien o en mal“.
Fuente:Minuto de Sabiduría de C. Torres Pastorino (256)






























































