SI QUIERES PROMOVER LA PAZ, PROTEGE LA CREACIÓN

Somos responsables de la Creación

Si quieres promover la paz, protege la creación es el título elegido por el Papa para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra mañana. Benedicto XVI advierte de que «los estilos de vida y los modelos de consumo y producción actualmente dominantes» son, «con frecuencia, insostenibles». Pero también señala que «la cuestión ecológica», al poner ante nuestros ojos la responsabilidad de cada uno hacia los demás y hacia los que están por venir, nos brinda la ocasión de construir «una auténtica solidaridad de alcance mundial». Éstos son algunos de los fragmentos más significativos del Mensaje:

Sin entrar en la cuestión de soluciones técnicas específicas, la Iglesia, experta en humanidad, se preocupa de llamar la atención con energía sobre la relación entre el Creador, el ser humano y la creación. En 1990, Juan Pablo II habló de crisis ecológica y, destacando que ésta tiene un carácter predominantemente ético, hizo notar «la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad». Este llamamiento se hace hoy todavía más apremiante ante las crecientes manifestaciones de una crisis, que sería irresponsable no tomar en seria consideración. ¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales? ¿Cómo descuidar el creciente fenómeno de los llamados prófugos ambientales, personas que deben abandonar el ambiente en que viven a causa de su deterioro, para afrontar los peligros y las incógnitas de un desplazamiento forzado? ¿Cómo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales? Todas éstas son cuestiones que tienen una repercusión profunda en el ejercicio de los derechos humanos como, por ejemplo, el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud y al desarrollo.

Sobriedad y solidaridad

No obstante, no se puede valorar la crisis ecológica separándola de las cuestiones ligadas a ella. La Humanidad necesita una profunda renovación cultural; necesita redescubrir esos valores que constituyen el fundamento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos. Las situaciones de crisis por las que está actualmente atravesando -ya sean de carácter económico, alimentario, ambiental o social- son también, en el fondo, crisis morales relacionadas entre sí. Éstas obligan a replantear el camino común de los hombres. Obligan, en particular, a un modo de vivir caracterizado por la sobriedad y la solidaridad. Sólo de este modo la crisis actual se convierte en ocasión de discernimiento y de nuevas proyecciones.
La armonía entre el Creador, la Humanidad y la creación que describe la Sagrada Escritura, se ha roto por el pecado de Adán y Eva, del hombre y la mujer, que pretendieron ponerse en el lugar de Dios, negándose a reconocerse criaturas suyas. La consecuencia es que se ha distorsionado también el encargo de dominar la tierra, de cultivarla y guardarla, y así surgió un conflicto entre ellos y el resto de la creación. El ser humano se ha dejado dominar por el egoísmo, perdiendo el sentido del mandato de Dios, y en su relación con la creación se ha comportado como explotador, queriendo ejercer sobre ella un dominio absoluto. Pero el verdadero sentido del mandato original de Dios no consistía en una simple concesión de autoridad, sino más bien en una llamada a la responsabilidad. Todo lo que existe pertenece a Dios, que lo ha confiado a los hombres, pero no para que dispongan arbitrariamente de ello. Cuando el hombre, en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios, lo suplanta, termina provocando la rebelión de la naturaleza, más bien tiranizada que gobernada por él.

Destino universal de los bienes

La herencia de la creación pertenece a la Humanidad entera. En cambio, el ritmo actual de explotación pone en serio peligro la disponibilidad de algunos recursos naturales, no sólo para la presente generación, sino sobre todo para las futuras. Se puede comprobar que el deterioro ambiental es frecuentemente el resultado de la falta de proyectos políticos de altas miras, o de la búsqueda de intereses económicos miopes, que se transforman en una seria amenaza para la creación. Para contrarrestar este fenómeno, teniendo en cuenta que toda decisión económica tiene consecuencias de carácter moral, es también necesario que la actividad económica respete más el medio ambiente. Cuando se utilizan los recursos naturales, hay que preocuparse de su salvaguardia, previendo también sus costes -en términos ambientales y sociales-, que han de ser considerados como un capítulo esencial del costo de la misma actividad económica. Compete a la comunidad internacional y a los Gobiernos nacionales dar las indicaciones oportunas para contrarrestar, de manera eficaz, una utilización del medio ambiente que lo perjudique. Es preciso, por un lado, actuar respetando unas normas bien definidas incluso desde el punto de vista jurídico y económico y, por otro, tener en cuenta la solidaridad debida a quienes habitan las regiones más pobres de la tierra y a las futuras generaciones.
Parece urgente lograr una leal solidaridad intergeneracional. Los costes que se derivan de la utilización de los recursos ambientales comunes no pueden dejarse a cargo de las generaciones futuras. El uso de los recursos naturales debería hacerse de modo que las ventajas inmediatas no tengan consecuencias negativas para los seres vivientes, humanos o no, del presente y del futuro; que la tutela de la propiedad privada no entorpezca el destino universal de los bienes; que la intervención del hombre no comprometa la fecundidad de la tierra, para el bien de hoy y para el bien del mañana. Además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y aquellos altamente industrializados. Entre las causas de la crisis ecológica actual, es importante reconocer la responsabilidad histórica de los países industrializados. No obstante, tampoco los países menos industrializados, particularmente aquellos emergentes, están eximidos de la propia responsabilidad respecto a la creación, porque el deber de adoptar gradualmente medidas y políticas ambientales eficaces incumbe a todos. Esto podría lograrse más fácilmente si no hubiera tantos cálculos interesados en la asistencia y la transferencia de conocimientos y tecnologías más limpias.
La crisis ecológica, pues, brinda una oportunidad histórica para elaborar una respuesta colectiva orientada a cambiar el modelo de desarrollo global siguiendo una dirección más respetuosa con la creación y de un desarrollo humano integral, inspirado en los valores propios de la caridad en la verdad. Por tanto, desearía que se adoptara un modelo de desarrollo basado en el papel central del ser humano, en la promoción y participación en el bien común, en la responsabilidad, en la toma de conciencia de la necesidad de cambiar el estilo de vida y en la prudencia, virtud que indica lo que se ha de hacer hoy, en previsión de lo que puede ocurrir mañana. La cuestión ecológica no se ha de afrontar sólo por las perspectivas escalofriantes que se perfilan en el horizonte a causa del deterioro ambiental; el motivo ha de ser, sobre todo, la búsqueda de una auténtica solidaridad de alcance mundial.

El hombre, centro de la creación

Cada vez se ve con mayor claridad que el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros, los estilos de vida y los modelos de consumo y producción actualmente dominantes, con frecuencia insostenibles desde el punto de vista social, ambiental e incluso económico. Ha llegado el momento en que resulta indispensable un cambio de mentalidad efectivo, que lleve a todos a adoptar nuevos estilos de vida.
La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo. En efecto, la degradación de la naturaleza está estrechamente relacionada con la cultura que modela la convivencia humana. No se puede pedir a los jóvenes que respeten el medio ambiente, si no se les ayuda en la familia y en la sociedad a respetarse a sí mismos: el libro de la naturaleza es único, tanto en lo que concierne al ambiente como a la ética personal, familiar y social. Los deberes respecto al ambiente se derivan de los deberes para con la persona, considerada en sí misma y en su relación con los demás. Por eso, aliento de buen grado la educación de una responsabilidad ecológica que salvaguarde una auténtica ecología humana y, por tanto, afirme con renovada convicción la inviolabilidad de la vida humana en cada una de sus fases, y en cualquier condición en que se encuentre, la dignidad de la persona y la insustituible misión de la familia, en la cual se educa en el amor al prójimo y el respeto por la naturaleza. Es preciso salvaguardar el patrimonio humano de la sociedad. Este patrimonio de valores tiene su origen y está inscrito en la ley moral natural, que fundamenta el respeto de la persona humana y de la creación.
Hay una cierta forma de reciprocidad: al cuidar la creación, vemos que Dios, a través de ella, cuida de nosotros. Por otro lado, una correcta concepción de la relación del hombre con el medio ambiente no lleva a absolutizar la naturaleza ni a considerarla más importante que la persona misma. El magisterio de la Iglesia manifiesta reservas ante una concepción del mundo que nos rodea, inspirada en el eco-centrismo y el biocentrismo, porque dicha concepción elimina la diferencia ontológica y axiológica entre la persona humana y los otros seres vivientes. De este modo, se anula en la práctica la identidad y el papel superior del hombre, favoreciendo una visión igualitarista de la dignidad de todos los seres vivientes. Se abre así paso a un nuevo panteísmo con acentos neopaganos, que hace derivar la salvación del hombre exclusivamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista. La Iglesia invita, en cambio, a plantear la cuestión de manera equilibrada, respetando la gramática que el Creador ha inscrito en su obra, confiando al hombre el papel de guardián y administrador responsable de la creación, papel del que, ciertamente, no debe abusar, pero del cual tampoco puede abdicar. En efecto, también la posición contraria de absolutizar la técnica y el poder humano termina por atentar gravemente, no sólo contra la naturaleza, sino también contra la misma dignidad humana.

Fuente: Alfa y Omega

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Sabemos que vamos a morir…


Maravilloso don el de la Fe, por él creemos en la vida eterna y en la resurrección de los muertos.

No se que tiene este mes de noviembre que con su llegada nos envuelve en una especie de nostalgia, de recuerdos, de cosas y de seres que ya se fueron, que ya no están.

Cuando pase noviembre, en diciembre, será distinto. Diciembre es un mes con alegría de fiestas, de música navideña, de cascabeles, regalos y vacaciones, pero…noviembre siempre tuvo un aire solemne, un tinte gris, quizá porque es el mes en que se recuerda más profundamente a los que nos dejaron y se habla en voz baja de la muerte.

Sabemos que vamos a morir pero no queremos detenernos a pensar en ello. Es una idea latente en nuestro interior pero vivimos como si ese momento nunca nos fuera a alcanzar.

“Después de que se ha hecho lo posible para sostener en lo alto al antorcha de la vida, llegada la hora y cuando “ella” está ya a la puerta, es una locura oponerse al desenlace inevitable. En ese trance, la sabiduría aconseja colgar la espada, soltar los remos, dejarse llevar”, esto nos lo dice el P Ignacio Larrañaga y añade:-” El hombre ha de hacerse amigo de la idea de tener que acabar. Serenamente, sabiamente, humildemente debe aceptar acabarse: soltar las adherencias, que como gruesas maromas lo amarraban a la orilla y… dejarse llevar mar adentro”.

El pensamiento que después de que yo acabe otros comenzarán, así como muchos tuvieron que irse para que yo comenzara, nos va llenando el espíritu de una sublime paz con la certeza de que todo está bien.

Esta forma de ver las cosas nos ayuda para esforzarnos a vivir de tal manera que cuando nos llegue “la hora” podamos decir:”deber cumplido”. Deber cumplido no quiere decir: todo lo hice bien, en todo sobresalí, en todo fui el primero…etcétera, etcétera. El deber cumplido es haber puesto todas las ganas en hacer lo que se nos pedía que hiciésemos según nuestro estado y forma de vida, el haber cumplido, jornada tras jornada, en la cadena de nuestros días con honestidad, con rectitud, con nobleza de corazón.

Morir dignamente, dejar este mundo serenamente, sin rebelión, aceptando. Esto en cuanto a la muerte física se refiere, porque si hay Fe, sabemos que morir es como un desdoblamiento de nuestro verdadero yo, como un renacer de nuevo, dejando nuestra envoltura corporal para que ya libre de ella, nuestro espíritu regrese a la vida eterna, al regazo del Padre sin perder su propia identidad.

Maravilloso DON el de la Fe, por él creemos en la vida eterna y en la resurrección de los muertos, porque Cristo nos dio las primicias con su propia Resurrección y nos espera en el Cielo.

Fue el mes de noviembre el que nos hizo tener esta pequeña reflexión sobre la muerte y al tenerla nos consuela el pensamiento de jamás dejaremos de existir , pues Dios nos otorgó el DON de un alma inmortal y esta es la victoria del hombre sobre la muerte.

Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net

Cristo sí resucitó

Día de los Difuntos: la muerte es el paso a la plenitud de la Vida

El 1 de noviembre celebramos la Solemnidad de Todos los Santos, en la que recordamos a tantas personas que han entregado su vida siguiendo las huellas de Jesús en el Evangelio.

A muchos los conocemos, porque la Iglesia los ha canonizado para que sus vidas sean ejemplo para los demás. Pero otros muchos no están en los altares, son los santos anónimos para el mundo, pero no a los ojos de Dios. Y mañana recordamos a nuestros difuntos, una fiesta litúrgica que se remonta al siglo X, cuando fue instituida por san Odilón, monje benedictino. Ante la muerte, los cristianos miramos a Cristo Resucitado porque, como nos recordó Benedicto XVI, siguiendo las huellas de Pablo, “si Cristo no ha resucitado, el cristianismo es absurdo”. En el siguiente reportaje vamos a conocer algunos fundamentos teológicos de ambas fiestas, y testimonios de cristianos ante la muerte de un familiar y la santidad.

¿Es la muerte el final del camino o el principio de la vida? ¿Cómo nos situamos ante ella? Hemos querido que sea el profesor de Escatología de los centros de formación de la diócesis, D. Manuel Pineda, quien nos lo explique. Él afirma que es la pregunta, el gran interrogante, a la que muchos querrían tener una respuesta más clara en orden al futuro. Todos morimos y eso es una realidad permanentemente constatada. ¿Y con la muerte todo termina? ¿Es posible que tanto trabajo e inquietudes, la lucha y la brega de tantos años, las alegrías y sufrimientos que impregnan la vida, todo acabe en un accidente, con un infarto, en una enfermedad prolongada o galopante?

¿Es posible que tantas injusticias, muertes violentas, guerras, sangre inocente, todo termine sin la respuesta adecuada que clama justicia y recompensa a situaciones inhumanas?

Con la muerte no puede terminar todo. La muerte no es caer en el absurdo, como algunos han afirmado, no es una frustración existencial, no es un desenlace terrible. Como creyentes, como personas que razonan y creen en un Dios todopoderoso, justo y bueno, profesamos la gran verdad de fe que confesamos desde pequeños: “Creo en la Vida Eterna”. La muerte es el paso a la plenitud de la vida; es el puente y la puerta para el gozo eterno. Es la llegada al abrazo grande de Dios, nuestro Padre. Dios nos ama. Desde la eternidad nos llamó a ser santos, partícipes de la misma vida y amor, a ser sus hijos, decía san Pablo. Jesús con su muerte dio muerte a la muerte y nos ha conseguido la victoria.

Otro de los grandes interrogantes que nos hacemos es si nuestros seres queridos que ya se han ido con Dios desconectan de toda realidad terrena o siguen de alguna manera entre nosotros. Según D. Manuel, “El cielo es ver a Dios, vivir con Dios, gozar con Dios, y Dios es siempre Camino y es plenitud desbordante. Jesucristo Resucitado es para nosotros el todo. Él es la Cabeza, que goza y vive plenamente en Dios. Nosotros, su Cuerpo, estamos vinculados a Él, como miembros vivos, y participamos de su alegría, felicidad, amor. Todos formamos un solo Cuerpo, una gran familia, y todos, en consecuencia, participamos de los bienes obtenidos en la redención. Hay un intercambio permanente de gracia, alegría, confianza, amor, del que vamos participando todos: los que ya gozan de la felicidad del cielo, los que todavía deben purificarse y los que peregrinamos por la tierra. Por eso, nos sentimos unidos fuertemente a ellos y ellos a nosotros; sentimos su cercanía; aunque permanezcan lejanos, estamos cercanos, en verdadera comunión de fe, esperanza y amor.

En Dios no hay distancia. Ellos interceden por nosotros junto a Dios, y en los momentos fuertes y alegres del día, los sentimos a nuestro lado, no están desconectados de nosotros, nos alientan, estimulan y continúan a nuestro lado. Es la gran verdad de fe que llamamos y confesamos: “Creo en la Comunión de los Santos”.

Fuente: Diócesis Málaga

Meditacion para la Solemnidad de Todos los Santos


Este año coincide el día del Señor, el domingo, con la Solemnidad de Todos los Santos, fiesta que nos permite invocar a los que nos han precedido en la fe y gozan ya de la visión de Dios, nuestros mejores intercesores. La travesía de la existencia se hace más llevadera cuando se acierta a invocar a los amigos de Dios. Sería interminable la narración de hechos favorables que gustan los que tienen a los santos como compañeros de camino.

Es posible que en los últimos años, por purificación de la religiosidad, se haya acentuado la centralidad de Cristo en la vida del cristiano y la propuesta del Evangelio como forma de vida creyente. En esta hora se vuelve a considerar, sin merma de la supremacía de Jesucristo, a quienes han sido y son testigos del seguimiento evangélico como mejor demostración de que es posible vivir a la manera de Jesús y de María, su madre.

Acércate a los santos y experimentarás una atracción suave, que deja en el interior una sensación de bienestar y de paz, a la vez que se reavivará en ti el estímulo para hacer el bien y la propia vocación a la santidad. Ellos nos hacen la mirada luminosa, desde la que se contempla la realidad con los ojos de Dios.

La santidad, aunque parezca algo inalcanzable, está viva entre nosotros, en personas que de forma silenciosa, discreta y permanente hacen de sus vidas un proyecto de amor a Dios y a cuantos los rodean. Han experimentado el atractivo de la Humanidad de Cristo y se convierten en reflejo de la humanidad transfigurada. Se sienten amados de Dios, y aman, a pesar de la oscuridad, de la duda, de la tentación. En esas circunstancias aquilatan aún más su entrega enamorada.

La santidad transforma el recinto doméstico y el social en espacio fascinante, aunque suponga entregar la vida. La opción generosa y gratuita de comenzar cada día el proyecto del seguimiento evangélico otorga a quien así vive el conocimiento de lo pasajero y la certeza de lo eterno, don de sabiduría.

Los santos han sido y son los mejores amigos, los más solidarios e intuitivos. Se arriesgan, confiados en la promesa del Señor, y convierten su existencia en un proyecto de generosidad, con la sagacidad de trocar las circunstancias históricas en las que les toca vivir en mediación providente. Son testigos y profecía de la vida divina en medio de sus contemporáneos.

Si te introduces en el conocimiento de la historia de los santos, te asombrarás al comprobar su sensibilidad humana, por la que han sido capaces de dar las respuestas más atrevidas ante los problemas sociales, religiosos, hasta políticos del momento, al mismo tiempo que se convierten en espejo de la mirada de Dios, por su relación con Él íntima, orante y contemplativa.

El secreto que se descubre en la vida de los santos es, precisamente, su relación creyente y amorosa constante. Todo lo viven desde la relación teologal y afectiva, de la que son conscientes, la que Dios tiene con ellos, la que ellos desean mantener con Dios y en Él con todos.

Ten la sabiduría de invocar y de conocer a los santos, ellos te apoyarán en tu vocación a la santidad.

Fuente: Ciudad Redonda

Amen a sus enemigos… ¡Qué difícil Señor!


Hoy a tus pies traigo un corazón que se resiste a perdonar. El dolor que le causaron fue tan fuerte, que alcanzó gravedad de tragedia para mi corazón y para mi vida…

Hoy ante ti, Jesús Sacramentado, recordamos tus palabras: “Ama a tus enemigos..” Un mandamiento nuevo, era algo que rebasaba toda doctrina, toda ley. Era algo que estremecía las entrañas y el corazón, era algo que sobrepasaba todo sentimiento humano para llegar a tocar lo que naturalmente no correspondía a nuestro sentir, a nuestro apasionado corazón y razón cuando alguien o algo nos daña…

Jesús, nos pedías algo que tu sabías qué difícil y “cuesta arriba” es para nuestro corazón otorgar el perdón, pero…sabías que tus palabras iban a tener ejemplo y respuesta a esta petición cuando en la cruz dirías: – ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!… y por eso tus palabras:Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen ¿no hacen lo mismo que los publicanos?. Y si saludan tan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario, ¿no hacen eso mismo los paganos?. Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial, es perfecto. (Mateo 5,43-48)

Jesús, hoy a tus pies traigo un corazón que se resiste a perdonar. El dolor que le causaron fue tan fuerte, que alcanzó gravedad de tragedia para los sentimientos y para mi vida… ¡ten compasión de mí! ¡Ayúdame para que poco a poco la paz vaya entrando en mi corazón y pueda, con tu apoyo, otorgar ese perdón que tu pides.

Pero tal vez mi corazón no tenga heridas tan profundas sino que esté lleno de rencillas, de palabras mal interpretadas, de antipatías gratuitas, de que no se por qué…. “pero no me cae bien”, no soporto a “esa” persona, guardo pequeños rencores sin una causa real…de una palabra, de una mirada, de algo que no me gustó y me cayó mal… de una rivalidad… de una envidia… ya no nos hablamos… que ella o él de “su brazo a torcer” ¡yo no!.

Jesús, manso y humilde de corazón, dime ¿qué dices de este corazón que aún no ha aprendido a perdonar y no solo eso sino que no sabe orar y rogar para que, olvidando tanta pequeñez y tontería, sea generoso y pida por ella o por él?

Quiero paz, Señor, esa paz tan hermosa que tu sabes dar al corazón, al alma que se libera de la esclavitud de todos esos mezquinos sentimientos, porque ya empezó a amar como tu nos amas olvidando y perdonando todas nuestras faltas.

Quiero ser grande, volar muy alto, que por amor a ti no me importen tanto las cosas pequeñas de este mundo… parecerme a ti que sabes amar dando todo por nada, ayúdame, Señor. Amén.


  • Preguntas o comentarios al autor

  • Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net

    Ahí está el detalle

    El imprescindible papel de la familia en la sociedad

    Artículo cortesía de la revista ¡Tenemos que hablar!©

    Es difícil imaginar un jardín sin flores, árboles y verdura. Lo mismo debería suceder cuando hablamos de la relación sociedad-familia. Digo que debería, porque en la práctica parece que ya se puede hablar de la primera sin la segunda, núcleo fundamental y razón de ser de la sociedad.

    Hoy por hoy, convivimos, posiblemente somos partidarios o quizá hasta fomentamos el individualismo a ultranza, el relativismo cultural, la crisis de los valores y la aceptación pasiva de legislaciones que dejan de apoyar la subsidiariedad (ayudas en sustento de la familia a manera de prestación pública asistencial de carácter, sobre todo, económico y jurídico) necesaria del Estado a la familia.

    Las manifestaciones concretas (divorcios, eutanasia, equiparación de uniones homosexuales como “matrimonio”, legislaciones a favor del aborto, aceptación social de las uniones de hecho, promoción de programas de esterilización, etc.) –y en aumento– de esos cuatro factores mencionados podrían hacernos pensar que el papel de la familia fue preciso solamente en un periodo histórico concreto y de cuyas funciones hoy podemos prescindir.

    Y sin embargo las apariencias engañan. ¿Alguien cuerdo podría afirmar que por colocar en un amplio espacio flores artificiales, árboles de plástico y pasto sintético tendría un auténtico jardín? Flores, pasto y árboles verdaderos tienen sus funciones dentro de ese todo al que llamamos jardín. Y esas funciones son, tanto de forma individual como en su conjunto, esencialmente las mismas desde que ha habido jardines. Una situación parecida acontece con la familia.

    La familia es una institución insustituible socialmente valiosa pero, ¿cuál es su papel? ¿Por qué es valiosa? ¿En qué áreas concretas ese papel evidencia sus beneficios y por qué otra institución no puede sustituirla?

    1. Papel

    El papel de los elementos que componen un jardín no es meramente estético. Es bien conocido que flores y árboles producen oxígeno necesario para la vida humana. La familia es el oxígeno para la sociedad. Fundada en el único y verdadero vínculo natural capaz de generar vida, el matrimonio entre un hombre y una mujer, la familia es la primera sociedad humana donde sus miembros son educados y amados.

    2. Valor

    El papel de la familia conlleva un valor. Es decir, una aptitud para hacer frente a los males con los que se enfrenta.

    A. Frente al individualismo basada en una errónea concepción de la libertad que la hace degenerar en libertinaje y que promueve un desinterés e indiferencia hacia los demás, considerando realización personal y valor supremo a la satisfacción de propio deseo, la familia nos recuerda que somos seres que nos interrelacionamos y que por eso mismo necesitamos de los otros así como ellos nos necesitan. Pero esa necesidad la es del auténtico hombre y mujer, no de sucedáneos.

    B. Frente al relativismo la familia recuerda que las nociones que en ella se aprenden, las primeras y más importantes, la del bien y la del mal, no son construcciones que podemos hacernos sino evidencias que debemos reconocer. La legalidad construida no debe confundirse con el bien. Y el bien, hermano de la verdad, no será jamás el resultado de una votación por muy democrática que sea.

    C. Frente a la crisis de los valores y las virtudes, la familia hace resonar la voz de aquellos que, aunque desestimados por muchos ante las exigencias que conlleva vivirlos y fomentarlos, son pilares sólidos sobre los que se construye una sociedad auténticamente humana. Ahí están la honradez, el respeto, la solidaridad, la fidelidad, la castidad, el compromiso, etc., de los cuales penden ya no sólo las relaciones dentro de la familia sino la existencia de un Estado.

    4. Frente a legislaciones erróneas que hacen desestimar y aparecer como anticuada, obsoleta o superada la institución familiar, el dato mismo de la valoración común que aún se da hacia la familia compuesta por un matrimonio entre un hombre y una mujer con hijos y las relaciones con sus cercanos, sigue estando a la alza. De ahí que implícitamente se necesiten políticas gubernamentales que favorezcan el que los jóvenes vean en su hermosa realidad la familia a través de las facilidades que para ello se les debe dar en materia de vivienda (amplias, bajas en costos, etc.), prestaciones laborales (sobre todo para la mujer embarazada y, por qué no, también para el padre) y mecanismos que permitan conciliar trabajo y familia.

    3. Áreas

    Para captar mejor la importancia del papel de la familia formulemos en negativo –así además dejaremos sentir su impacto– las consecuencias de un despojo del auténtico lugar que esta institución debe seguir poseyendo.

    A. Económica

    El premio Nobel de economía y profesor de la universidad de Chicago, Gary Stanley Becker, ha desarrollado su tesis principal sobre los beneficios que la familia ofrece a la economía al grado de definirla como su fundamento. Una de las conclusiones de este premio Nobel es que una sociedad no puede crecer ni desarrollarse si no se invierte en ella. Y es que resulta evidente: cómo lograr que un país mantenga su riqueza si no hay quienes la generen. De hecho, en países como España, la situación generada debido a la escases de nacimientos plantea ya un problema a corto plazo: ¿quién pagará las pensiones de los jubilados si hay más población anciana que joven?

    B. Social

    Siendo que la familia es la primera escuela de virtudes y valores, cómo sin ella logrará conocerlos la persona. Pero aún más. Esa falta de un faro que ayude a distinguir la verdad y el bien de donde no los hay, se reflejará cada vez más en leyes humanas que atenten contra su misma dignidad como, de hecho, ya está sucediendo.

    C. Cultural

    Una sociedad sin valores es una sociedad sin referencias. Cómo conocerá la solidaridad hacia el necesitado, el enfermo y el que sufre si nació en la división; cómo comprometerse y respetar al gobierno si nació fuera del compromiso que es una falta de confianza en el otro y en sí mismo. Y siendo que no fue guiado en el aprendizaje del bien y del mal, la delincuencia, las drogas y la violencia podrán hallar fácilmente una presa.

    4. Insustituible

    Podría pensarse en que, con el declive de la familia, otra institución podría tomar su papel. ¿Y cuál sería la más adecuada? ¿Cuál la correcta? ¿Cuál la mejor? Por la historia conocemos lo que ha sucedido cuando el Estado ha intentado suplirla. El régimen nazi es el último ejemplo concreto de ello. Sin embargo, ¿el Estado estaría dispuesto a invertir no sólo dinero sino amor en cada hijo? El amor, el cual en mayor o menor medida conocemos todos los hombres, es el factor diferenciador. La familia, la auténtica, es la única capaz de dispensar el amor que sólo en ella se puede dar y recibir.

    Hemos recordado el papel de la familia, su valor, los lugares donde ese valor se hace más palpable y el hecho que la hace aparecer como insustituible. Posiblemente aún alguno pudiera seguir pensando que a un árbol de plástico, al pasto sintético y a unas flores artificiales se les puede llamar jardín. Y así podría pasar falazmente. Pero, y lo sabemos, jamás darán el oxígeno necesario para la vida. Ahí está el detalle.

    Autor: José Enrique Mújica, LC | Fuente: Churchforum

    7 consejos para un matrimonio maduro

    7 consejos para un matrimonio maduro

    1. El matrimonio es para amar. Y amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación. La medida del amor es la capacidad de sacrificio. La medida del amor es amar sin medida. Quien no sabe morir, no sabe amar. No olvides: “amar ya es recompensa en sí”, como decía el padre Marcial Maciel. Amar es buscar el bien del otro: cuanto más grande el bien, mayor el amor. Los hijos son la plenitud del amor matrimonial.

    2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor, ama hoy y mañana. El capricho, sólo ama hoy. Los matrimonios son como los jarrones de museo: entre más años y heridas tengan, más valen, siempre y cuando permanezcan íntegros. Soportar las heridas y la lima del tiempo, y mantenerse en una sola pieza es lo que más valor les da. El amor hace maravillas.

    3. Toda fidelidad matrimonial debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La fidelidad es constancia. En la vida hay que elegir entre lo fácil o lo correcto. Es fácil ser coherente algunos días. Correcto ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de alegría, correcto serlo en la hora de la tribulación. La coherencia que dura a lo largo de toda la vida se llama fidelidad. Correcto es amar en la dificultad porque es cuando más lo necesitan.

    4. Séneca afirmó: “Si quieres ser amado, ama”. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien a quien hacer feliz. La felicidad de tu pareja debe ser tu propia felicidad. No te has casado con un cuerpo, te has casado con una persona, que será feliz amando y siendo amada. No te casas para ser feliz. Te casas para hacer feliz a tu pareja.

    5. El matrimonio, no es “martirmonio.” De ti depende que la vida conyugal no sea como una fortaleza sitiada, en la que, según el dicho, “los que están fuera, desearían entrar, pero los que están dentro, quisieran salir”.

    6. El amor matrimonial es como una fogata, se apaga si no la alimentas. Cada recuerdo es un alimento del amor. Piensa mucho y bien de tu pareja. Fíjate en sus virtudes y perdona sus defectos. Que el amor sea tu uniforme. Amar es hacer que el amado exista para siempre. Amar es decir: “Tú, gracias a mí, no morirás”.

    7. Para perseverar en el amor hasta la muerte, vive las tres “Des”: Dios. Diálogo. Detalles.

    a. Dios: “Familia que reza unida, permanece unida”.

    b. Diálogo, para evitar que los problemas crezcan.

    c. Detalles: de palabra y de obra. “Qué bonito peinado”. “¿Qué se te antoja comer?” “Eres el mejor esposo del mundo”. “Hoy, la cena la hago yo”. “Nuestros hijos están orgullosos de ti”. El amor matrimonial nunca puede estar ocioso.

    “Aprovecho esta oportunidad para recordarles algunas cosas sobre este gran sacramento que es el matrimonio: para algunos el matrimonio no es más que un convenio social, para otros es un estado de vida en el que ambos comparten totalmente su vida, su persona y su destino; pero para el cristiano el matrimonio es mucho más. Es, ante todo, un camino de santidad, es decir, un camino hacia Dios, fundamentado en el amor humano y en la procreación de los hijos que Dios quiera regalar. Camino de santidad, sí, porque dentro de él se vive para amar, sin egoísmos, sin intereses personales, sin mezquindades. Camino de santidad porque es camino de renuncia y de sacrificio, ya que no hay amor posible sin ellos. Camino de santidad porque permite vivir heroicamente la caridad, virtud reina del cristianismo, tanto en las relaciones entre los esposos como en las relaciones con los hijos” (P. Marcial Maciel, L.C.).

    Autor: Ricardo Ruvalcaba | Fuente: Churchforum

    El compromiso con la inviolabilidad de la vida forma parte de la fe adulta

    CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 29 junio 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI en la tarde de este domingo en la Basílica de San Pablo Extramuros al presidir la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo con motivo de la clausura del Año Paulino.

    Señores cardenales,

    venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,

    ilustres miembros de la delegación del patriarcado ecuménico,

    queridos hermanos y hermanas:

    Dirijo a cada uno mi saludo cordial. En particular, saludo al cardenal arcipreste de esta basílica y a sus colaboradores, saludo al abad de la comunidad monástica benedictina; saludo también a la delegación del patriarcado ecuménico de Constantinopla. Esta tarde se concluye el año conmemorativo del nacimiento de san Pablo. Nos encontramos recogidos ante la tumba del apóstol, cuyo sarcófago, conservado bajo el altar papal, recientemente ha sido objeto de un atento análisis científico: en el sarcófago, que no había sido abierto nunca en tantos siglos, se hizo una pequeñísima perforación para introducir una sonda especial, mediante la cual se han encontrado restos de un precioso tejido de lino de color púrpura, bañado en oro, y de un tejido de color azul con filamentos de lino. Se encontraron también granos de incienso rojo y de sustancias proteicas calcáreas. Además, se han descubierto pequeñísimos fragmentos óseos, sometidos al examen del carbono 14 por parte de expertos que, sin saber la procedencia,pertenecían a una persona que vivió entre los siglos I y II. Esto parece confirmar la unánime e incontrovertida tradición de que se tratan de los restos mortales del apóstol Pablo. Todo esto llena nuestro ánimo de profunda emoción. Durante estos meses muchas personas han seguido los caminos del apóstol, los exteriores y más aún los interiores que él recorrió durante su vida: el camino de Damasco hacia el encuentro con el Resucitado; los caminos en el mundo mediterráneo que él atravesó con la llama del Evangelio, encontrando contradicciones y adhesiones, hasta el martirio, por el cual pertenece para siempre a la Iglesia de Roma. A ella dirigió también su Carta más grande e importante. El Año Paulino se concluye, pero estar en camino junto a Pablo –con él y gracias a él venir a conocer a Jesús y, como él, ser iluminados y transformados por el Evangelio– formará siempre parte de la existencia cristiana. Y siempre, yendo más allá del ámbito de los creyentes, sigue siendo el “maestro de las gentes”, que quiere llevar el mensaje del Resucitado a todos los hombres, porque Cristo los ha conocido y amado a todos; y murió y resucitó por todos ellos. Queremos, por tanto, escucharlo también en esta hora en la que iniciamos solemnemente la fiesta de los dos apóstoles unidos entre sí por un estrecho lazo.

    Como parte constitutiva de su estructura, las cartas de Pablo -haciendo referencia al lugar y a la situación particular- explican ante todo el misterio de Cristo, nos enseñan la fe. En una segunda parte, sigue la aplicación a nuestra vida: ¿qué se deriva de fe? ¿Cómo se plasma nuestra existencia día a día? En la Carta a los Romanos, esta segunda parte comienza con el capítulo XII, en cuyos dos primeros versículos el apóstol resume rápidamente el núcleo esencial de la existencia cristiana. ¿Qué nos dice san Pablo en ese pasaje? Ante todo afirma, como algo fundamental, que con Cristo se inició una nueva manera de venerar a Dios, un nuevo culto, que consiste en el hecho de que el hombre viviente se transforma él mismo en adoración, “sacrificio” hasta en el propio cuerpo. Ya no se ofrecen cosas a Dios. Nuestra propia existencia debe convertirse en alabanza de Dios. ¿Pero cómo sucede esto? En el segundo versículo se nos da la respuesta: “No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios…” (12, 2). Las dos palabras decisivas de este versículo son: “transformar” y “renovar”. Debemos convertirnos en hombres nuevos, transformados en un nuevo modo de existencia. El mundo siempre está a la búsqueda de la novedad, porque con razón está siempre descontento de la realidad concreta. Pablo nos dice: el mundo no puede ser renovado sin hombres nuevos. Sólo si hay hombres nuevos, habrá también un mundo nuevo, un mundo renovado y mejor. En el inicio está la renovación del hombre. Esto vale después para cada uno. Sólo si nos convertimos en hombres nuevos, el mundo se convertirá en nuevo. Esto significa también que no basta adaptarse a la situación actual. El apóstol nos exhorta a no ser conformistas. En nuestra Carta se dice: no hay que someterse al esquema de la época actual. Tendremos que volver a hablar de este punto al reflexionar sobre el segundo texto en el que en esta tarde quiero meditar. El “no” del apóstol es claro y también convincente para quien observa el “esquema” de nuestro mundo. Pero llegar a ser nuevos, ¿cómo se puede conseguir? ¿Somos de verdad capaces? Al explicar cómo convertirse en hombres nuevos, Pablo alude a la propia conversión: a su encuentro con Cristo resucitado, encuentro del que la Segunda Carta a los Corintios dice: “El que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo” (5,17). Era tan convulsionante para él este encuentro con Cristo que dice: “Estoy muerto” (Gálatas 2, 19; Cf. Romanos 6). Él se convirtió en nuevo, en otro, porque ya no vive para sí en virtud de sí mismo, sino por Cristo que está en él. En el curso de los años, sin embargo, pudo ver que este proceso de renovación y de transformación continúa durante toda la vida. Nos convertimos en nuevos, si nos dejamos conquistar y plasmar por el Hombre nuevo, Jesucristo. Él es el Hombre nuevo por excelencia. En Él la nueva existencia humana se convierte en realidad, y nosotros podemos verdaderamente convertirnos en nuevos si nos ponemos en sus manos y nos dejamos plasmar por Él.

    Pablo hace aún más claro este proceso de “refundición” diciendo que nos convertimos en nuevos si transformamos nuestro modo de pensar. Esto que aquí ha sido traducido como “modo de pensar”, es el término griego “nous”. Es una palabra compleja. Puede ser traducida como “espíritu”, “sentimiento”, “razón” y, también, como “modo de pensar”. Nuestra razón debe convertirse en nueva. Esto nos sorprende. Tal vez habríamos esperado que tuviera que ver con alguna actitud: aquello que en nuestra acción debemos cambiar. Pero no: la renovación debe ser completa. Nuestro modo de ver el mundo, de comprender la realidad, todo nuestro pensar, debe cambiar a partir de su fundamento. El pensamiento del hombre viejo, el modo de pensar común está dirigido en general hacia la posesión, el bienestar, la influencia, el éxito, y la fama. Pero de esta manera tiene un alcance muy limitado. Así, en último análisis, queda el propio “yo” en el centro del mundo. Debemos aprender a pensar de manera profunda. Qué significa eso. Lo dice san Pablo en la segunda parte de la frase: es necesario aprender a comprender la voluntad de Dios, de modo que plasme nuestra voluntad, para que nosotros queramos lo que Dios quiere, porque reconocemos que aquello que Dios quiere es lo bello y lo bueno. Se trata, por tanto, de un viraje de fondo en nuestra orientación espiritual. Dios debe entrar en el horizonte de nuestro pensamiento: aquello que Dios quiere y el modo según el cual Él ha ideado al mundo y me ha ideado. Debemos aprender a participar en la manera de pensar y querer de Jesucristo. Entonces seremos hombres nuevos en los que emerge un mundo nuevo.

    Este mismo pensamiento sobre la necesaria renovación de nuestro ser como persona humana, Pablo lo ilustró ulteriormente en dos párrafos de la Carta a los Efesios, sobre los cuales queremos reflexionar ahora brevemente. En el cuarto capítulo de la Carta, el apóstol nos dice que con Cristo tenemos que alcanzar la edad adulta, una humanidad madura. No podemos seguir siendo “niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina” (4, 14). Pablo desea que los cristianos tengamos una fe “responsable”, una fe “adulta”. La palabra “fe adulta” en los últimos decenios se ha transformado en un eslogan difundido. Con frecuencia se entiende como la actitud de quien no escucha a la Iglesia y a sus pastores, sino que elige de forma autónoma lo que quiere creer y no creer, es decir, una fe “hecha por uno mismo”. Esto se interpreta como “valentía” para expresarse en contra de Magisterio de la Iglesia. En realidad para esto no es necesaria la valentía, porque se puede siempre estar seguro del aplauso público. En cambio la valentía es necesaria para unirse a la fe de la Iglesia, incluso si ésta contradice al “esquema” del mundo contemporáneo. A esta falta de conformismo de la fe Pablo llama una “fe adulta”. Califica en cambio como infantil el hecho de correr detrás de los vientos y de las corrientes del tiempo. De este modo forma parte de la fe adulta, por ejemplo, comprometerse con la inviolabilidad de la vida humana desde el primer momento de su concepción, oponiéndose con ello de forma radical al principio de la violencia, precisamente en defensa de las criaturas humanas más vulnerables. Forma parte de la fe adulta reconocer el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida como ordenado por el Creador, reestablecido nuevamente por Cristo. La fe adulta no se deja transportar de un lado a otro por cualquier corriente. Se opone a los vientos de la moda. Sabe que estos vientos no son el soplo del Espíritu Santo; sabe que el Espíritu de Dios se expresa y se manifiesta en la comunión con Jesucristo. Pero Pablo no se detiene en la negación, sino que nos lleva hacia el gran “sí”. Describe la fe madura, realmente adulta de forma positiva con la expresión: “actuar según la verdad en la caridad” (cfr Efesios 4, 15). El nuevo modo de pensar, que nos ofrece la fe, se desarrolla primero hacia la verdad. El poder del mal es la mentira. El poder de la fe, el poder de Dios, es la verdad. La verdad sobre el mundo y sobre nosotros mismos se hace visible cuando miramos a Dios. Y Dios se nos hace visible en el rostro de Jesucristo. Al contemplar a Cristo reconocemos algo más: verdad y caridad son inseparables. En Dios, ambas son una sola cosa: es precisamente ésta la esencia de Dios. Por este motivo, para los cristianos verdad y caridad van unidas. La caridad es la prueba de la verdad. Siempre seremos constantemente medidos según este criterio: que la verdad se transforme en caridad para ser verdaderos.

    Otro pensamiento importante aparece en el versículo de san Pablo. El apóstol nos dice que, actuando según la verdad en la caridad, contribuimos a hacer que el todo -el universo- crezca hacia Cristo. Pablo, en virtud de su fe, no se interesa sólo por nuestra personal rectitud o por el crecimiento de la Iglesia. Él se interesa por el universo: “ta pánta”. La finalidad última de la obra de Cristo es el universo -la transformación del universo, de todo el mundo humano, de la entera creación. Quien junto con Cristo sirve a la verdad en la caridad, contribuye al verdadero progreso del mundo. Sí, es completamente claro que Pablo conoce la idea del progreso. Cristo, su vivir, sufrir y resucitar, ha sido el verdadero gran salto del progreso para la humanidad, para el mundo. Ahora, en cambio, el universo tiene que crecer hacia Él. Donde aumenta la presencia de Cristo, allí está el verdadero progreso del mundo. Allí el hombre se hace nuevo y así se transforma en nuevo mundo.

    Esto mismo Pablo hace que sea evidente desde otro punto de vista. En el tercer capítulo de la Carta a los Efesios, habla de la necesidad de ser “fortalecidos en el hombre interior” (3, 16). Con esto retoma un argumento que anteriormente, en una situación de tribulación, había tratado en la Segunda Carta a los Corintios: “Aún cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día” (4,16). El hombre interior tiene que reforzarse -es un imperativo muy apropiado para nuestro tiempo en el que los hombres a menudo permanecen interiormente vacíos y por lo tanto tienen que aferrarse a promesas y narcóticos, que después tienen como consecuencia un ulterior crecimiento del sentido de vacío en su interior. El vacío interior -la debilidad del hombre interior- es uno de los más grandes problemas de nuestro tiempo. Tiene que reforzarse la interioridad -la perspectiva del corazón; la capacidad de ver y comprender el mundo y el hombre desde dentro, con el corazón. Tenemos necesidad de una razón iluminada desde el corazón, para aprender a actuar según la verdad en la caridad. Pero esto no se realiza sin una íntima relación con Dios, sin la vida de oración. Tenemos necesidad del encuentro con Dios, que se nos ofrece en los sacramentos. Y no podemos hablar a Dios en la oración, sino le dejamos que hable antes Él mismo, si no le escuchamos en la palabra que Él nos ha donado. Sobre esto, Pablo nos dice: “que Cristo habite por la fe en sus corazones, para que arraigados y cimentados en el amor, puedan comprender con todos los Santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento” (Ef 3,17). El amor ve más allá de la simple razón, esto es lo que Pablo nos dice con sus palabras. Y nos dice además que sólo en la comunión con todos los santos, es decir en la gran comunidad de todos los creyentes -y no en contra o en ausencia de ella- podemos conocer la enormidad del misterio de Cristo. Esta enormidad la describe con palabras que quieren expresar la dimensión del cosmos: anchura, longitud, altura y profundidad. El misterio de Cristo es una enormidad cósmica: Él no pertenece sólo a un determinado grupo. El Cristo crucificado abraza el entero universo en todas sus dimensiones. Toma el mundo en sus manos y lo eleva hacia Dios. Empezando por san Ireneo de Lyon -es decir, desde el siglo II- los Padres han visto en esta anchura, longitud, altura y profundidad del amor de Cristo una alusión a la Cruz. El amor de Cristo ha abrazado en la Cruz la profundidad más honda, la noche de la muerte, y la altura suprema, la elevación del mismo Dios. Y ha tomado entre sus brazos la amplitud y la enormidad de la humanidad y del mundo en todas sus distancias. Él abraza siempre al universo, a todos nosotros.

    Oremos al Señor para que nos ayude a reconocer algo de la enormidad de su amor. Oremos para que su amor y su verdad toquen nuestro corazón. Pidamos que Cristo viva en nuestros corazones y nos haga ser hombres nuevos, que actúan según la verdad en la caridad. Amen.

    Fuente: Zenit

    [Traducción del original italiano por Jesús Colina
    © Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]

    La canallada del nuevo Plan África 2009-2012

    El pasado 25 de mayo, el Ministro de Asuntos Exteriores español hacía la presentación pública del nuevo Plan África 2009-2012, que va regir las relaciones entre nuestro país y los de África Subsahariana en los próximos 4 años. Lo hacía en el Día de África, todo un símbolo, era el regalo que nuestro gobierno hacía a los pueblos más empobrecidos del planeta: más facilidades para que las empresas españolas los siguieran saqueando y más candados en las alambradas que separan la vida de la muerte
    INTRODUCCIÓN

    Moratinos lo presentaba afirmando que el Plan sitúa a las personas en el centro de atención. Pero la realidad nos viene demostrando que los puestos centrales siguen ocupados por los tronos de los poderosos y que a los empobrecidos los mandamos cada vez más a las oscuras calderas, abajo, muy abajo, para que sigan alimentando el fuego. Y un examen detallado de este Plan nos lo confirma.

    Son 140 páginas de palabrería burda y barata, con un lenguaje insultante (a la pobreza la llama índice de desarrollo humano bajo, y a las zonas en guerra las denomina regiones especialmente complejas). No busca nada parecido al bien de los africanos, sino al bien del poder de España y de Europa. Ni tan siquiera pretende desarrollar los temas de cooperación, sino que busca, sin tapujos, perpetuar y aumentar nuestro nivel de robo y saqueo al continente africano.

    El nuevo Plan África tiene estos tres ejes:

    - Externalización de las fronteras.

    - Apertura y consolidación de nuevos mercados para las empresas españolas.

    - Imposición de la ideología de género.

    Todo esto acompañado de un fuerte repunte en temas de seguridad y defensa.

    EXTERNALIZACIÓN DE LAS FRONTERAS

    El objetivo 4 está destinado a la Consolidación de la asociación con África en materia migratoria. Aquí hay tres apartados, aunque uno sólo es el importante.

    En cuanto a la Organización de la Migración Legal, se limita a fomentar acuerdos para la contratación en origen y a financiar tres “fabulosas” escuelas taller en Guinea Bissau, Guinea Conakry y Ghana. En cuanto a Migraciones y Desarrollo, no plantea ninguna acción que no sea dentro de otras organizaciones internacionales.

    Como decimos, el meollo está en el segundo apartado, el de la Lucha coordinada contra la inmigración ilegal y las mafias que trafican con seres humanos. La meta es sencilla, que los africanos sean sus propios gendarmes, lo que se llama externalizar las fronteras, a través de externalizar también la seguridad y la violencia. Algunas de las acciones previstas para conseguirlo son:

    - Con Senegal: intensificar el dispositivo Frontex y el intercambio de información.

    - Con Malí: modernizar 17 puestos fronterizos y participar en el Centro de Información y Gestión Integral de las Migraciones de Bamako.

    - Con Gambia: aportar medios y formación del personal gambiano.

    - Con Níger: proyecto en materia de seguridad y vigilancia de fronteras.

    - Con Guinea Conakry: colaborar con las autoridades para controlar las fronteras marítimas.

    - Con Cabo Verde: mantener el Acuerdo de Vigilancia Áero-marítima conjunta.

    GOBERNABILIDAD Y SEGURIDAD

    Para llevar a cabo todo esto, y como novedad respecto al anterior Plan África, incorpora varios apartados dedicados a reforzar los sistemas de seguridad, que desarrolla especialmente en el Objetivo 1 de Apoyo a los procesos de consolidación de la democracia y construcción de la paz y la seguridad en África.

    Para consolidar la democracia y conseguir lo que llama gobernabilidad democrática, plantea varias líneas que dan continuidad a lo que venimos haciendo, que es apoyar a los regímenes que nos interesan en el momento, tengan la forma que tengan. Así:

    - España va a seguir siendo el valedor de Guinea Ecuatorial ante la UE. España es valedora de Teodoro Obiang, uno de los mayores tiranos africanos que mantiene a los ciudadanos como esclavos a su disposición, y al país como una finca privada que saquear sin tener que dar cuentas a nadie. El actual gobierno guineano ha exterminado a nada menos que el 10% de la población del país, y una cantidad indeterminada ha desaparecido o se encuentra encarcelada ilegalmente y sin juicio previo. Pero no olvidemos que nuestro preferido, Guinea Ecuatorial, produce 400.000 barriles diarios de petróleo (Repsol ha conseguido los derechos de explotación de un bloque, el C-1, en mayo). Este es el modelo de democracia que España avala en los foros internacionales.

    - Y en Gabón, donde reina el miedo tras la muerte del tirano Omar Bongo (otro viejo dictador aficionado a los coches de lujo y a la tortura en un país que rebosa petróleo y hambre), para apoyar los procesos de gobernabilidad democrática vamos a dar cursos de nociones básicas de protocolo diplomático a funcionarios y diplomáticos de diferentes ministerios. Para que sepan comportarse, cuando hay visitas.

    Para la construcción de la paz, en ningún momento plantea ni las causas de las guerras (saqueo de recursos principalmente), ni cuestiones de justicia, ni tan siquiera acciones mínimamente encaminadas a ahorrar un poco de sufrimiento a las víctimas. Así tenemos:

    - Participar en la operación europea Atalanta contra los supuestos piratas de Somalia (ellos mismos dicen ser pescadores hambrientos que defienden sus aguas). Nada dice de cómo acabar con la guerra que sangra a este país, nada dice de las causas de la misma, nada dice tampoco de los barcos pesqueros españoles que llevan años robando en sus costas. Y encima utiliza la burda excusa de proteger a los buques del Programa Mundial de Alimentos.

    - Combatir el comercio ilícito de armas (que no el lícito, porque hay uno lícito y otro no, uno que paga impuestos y otro que no, uno que está respaldado por leyes y otro que no) y la proliferación de armas ligeras (de las otras no, de las pesadas no).

    - En cuanto a la guerra más sangrante del continente, la de la República Democrática del Congo (RDC), está previsto poner en marcha una Oficina Técnica de Cooperación para gestionar la cooperación al desarrollo en este país donde hay una fuerte inestabilidad, debido a una compleja situación, y donde el 90% de la población vive en situación de pobreza extrema.

    En cambio, para la consecución de la seguridad las cosas sí que están muy concretas. Se trata de cooperar con estructuras policiales, de defensa, judiciales y sistemas penitenciarios, especialmente. Para conseguirlo, desde nuestro “pacifista” país, vamos realizar lo siguiente:

    - En Guinea Conakry (donde manda un régimen militar tras el golpe de diciembre de 2008), vamos a intensificar la cooperación militar y a estudiar áreas de formación por parte del Ministerio de Defensa.

    - En Ghana vamos a mantener el apoyo al Centro Kofi Annan de Formación para Operaciones de Mantenimiento de la Paz de Accra, mediante la presencia como director académico de un teniente coronel del Ejército de Tierra. Este Centro sirve para el entrenamiento de altos mandos militares y policiales y comandos especiales. Además vamos a incluir al país en el Programa de Cooperación en materia de Enseñanza Militar del Ministerio de Defensa.

    - En Mauritania, militares mauritanos realizarán cursos de formación específicos sobre el avión C-212 español que se entregará a las autoridades del país. El avión está destinado a la vigilancia marítima para controlar los cayucos. Las negociaciones se han mantenido a pesar del golpe de estado militar que derrocó al régimen democrático en agosto de 2008. El mismo avión ya lo tienen Senegal y Cabo Verde. Mauritania ya dispone de otros medios donados por España para vigilar: cuatro patrulleras con guardias civiles en labores de adiestramiento y un helicóptero de vigilancia costera.

    - En Gabón, vamos a suministrar equipamiento de Defensa.

    - En Namibia y Angola, vamos a firmar un Memorando de Entendimiento en el ámbito de Defensa.

    Claros ejemplos de cómo entiende nuestro gobierno la bandera de la paz y el pacifismo. Y otro más: En abril de 2008, la UE (España incluida) aprobó destinar 5,8 millones de euros para la Reforma del Sector Seguridad (policía, fuerzas armadas y policía judicial) en Guinea Bissau. A pesar de situación en la que se encuentra este país, tras el golpe de estado perpetrado en marzo de 2009, España sigue poniendo como ejemplo de buen hacer lo realizado en este país.

    MERCADO PARA LA EMPRESA ESPAÑOLA

    Otro gran eje del Plan África 2009-2012 lo recoge especialmente el Objetivo 3, Promoción de las relaciones comerciales y de inversión entre España y África, y del desarrollo económico africano. Este epígrafe apenas se preocupa de esconder la verdadera intención, que es la de mejorar el marco legal para continuar con el expolio de las empresas españolas, con la creciente tendencia de las inversiones españolas en África Subsahariana de las últimas décadas. Para ello utiliza dos grandes herramientas, la firma de los APPRI (acuerdos que dan todas las ventajas a España) y los créditos FAD (figurando como ayuda y cooperación lo que es financiación a las grandes empresas españolas).

    Infraestructuras, turismo, energía y pesca son las grandes áreas en las que hace hincapié:

    - Infraestructuras: en Senegal, Malí, Costa de Marfil, Nigeria (construcción), Guinea Bissau (siete carreteras del sur y modernización de puertos), Ghana, Cabo Verde (inversión de 53M€), Etiopía, Suráfrica (aprovechando el Campeonato Mundial de fútbol en 2010), Angola (construcción).

    - Turismo: en Senegal, Malí, Gambia, Costa de Marfil, Ghana, Santo Tomé y Príncipe, Suráfrica (aprovechando también el Campeonato Mundial de fútbol en 2010), Tanzania.

    - Energía: Malí, Gambia, Costa de Marfil, Nigeria (proyecto de gaseoducto transsahariano que canalizará el gas desde Nigeria hasta Europa, sobre todo a España, mientras, en Nigeria, las mujeres y los niños seguirán buscando leña para cocinar cada día), Ghana, Etiopía (petróleo, gas, minerales), Angola (petróleo), Guinea Ecuatorial.

    - Pesca: Gambia, Senegal, Guinea Bissau, Cabo Verde, Mauritania (formación de cuadros de mando), Namibia, Mozambique, Angola, Tanzania

    Aunque éstas sean las áreas principales, no sólo nos limitamos a ellas. El Plan tiene otras perlas para desarrollar económicamente a los africanos. Así, está previsto en Mozambique el desarrollo del acuerdo firmado en 2007 por un valor de 5 millones de euros (en créditos FAD) para que empresas españolas crearan un Instituto de Biotecnología Marina, sistemas de predicción meteorológica, rehabilitación de centros emisores de TV y el de cartografía territorial a escala. También, en el país en guerra de la RDC, están previstos proyectos de colaboración con escuelas de negocios en España para formar a futuros empresarios, así como organizar misiones comerciales y/o empresariales que faciliten el acceso de las empresas españolas al mercado congoleño. También nosotros queremos un trozo del pastel minero congoleño. Es justo lo que los niños mineros esclavos y los niños soldado estaban esperando.

    IMPOSICIÓN DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

    Es ridícula la atención que presta a la lucha contra la pobreza en África (Objetivo 3). Se trata de una maraña burocrática salpicada de los Objetivos del Milenio.

    Las acciones, muy abundantes en otros apartados, aquí son sorprendentemente mínimas. Prácticamente se limitan a la prevista en Santo Tomé y Príncipe, donde, para acabar con la pobreza, vamos a colaborar en la construcción de una estructura de acondicionamiento, tratamiento y reciclaje de residuos sólidos urbanos en varios municipios, así como facilitar asistencia técnica para mejorar las capacidades de gestión de los residuos urbanos, es decir, a gestionar sus basuras.

    Por lo demás, lo que plantea es, otra vez, el desarrollo rural a través de proyectos en colaboración con ONG. Míseros parches que apenas si tapan el apoyo e impulso a los Acuerdos de Asociación Económica, que están condenando ya a la miseria a millones de africanos.

    Este Objetivo sólo cuenta realmente con acciones concretas y abundantes en el apartado 8 de Género en Desarrollo, uno de los puntales del Plan, y que salpica a todos los demás objetivos.

    Países como Malí, Níger, Etiopía, Mozambique o Camerún van a “beneficiarse” de proyectos para promover prioritariamente el empoderamiento de la mujer. Nos preguntamos si esta prioridad se va a traducir en que la mujer maliense, nigerina, etíope, mozambiqueña o camerunesa, puede dejar ya de preocuparse de las penosas condiciones cotidianas a las que tiene que hacer frente: conseguir alimentar a los suyos, conseguir leña, agua, un techo, llevar a sus hijos a la escuela, que no los maten, que no los secuestren, o que no las violen. Si tenemos en cuenta que Género en Desarrollo se enmarca dentro de los Objetivos del Milenio, y que se va a hacer especial hincapié el pleno ejercicio de los Derechos Sexuales y Reproductivos de las Mujeres, lo que supone, realmente, es el asesinato ya antes de que nazcan.

    EL VERDADERO ROSTRO DEL PLAN ÁFRICA

    Mientras escribo esto, se está celebrando en Kenia el Encuentro Empresarial España-Kenia, organizado por el Instituto Español de Comercio Exterior para la internacionalización de nuestras empresas en el África Subsahariana. Las 20 mayores empresas españolas, presentes en el encuentro, disfrutan de todo tipo de ventajas: desde salarios legales de miseria, hasta la exención de impuestos o aduanas, pasando por el regalo del suelo donde se implantan.

    Mientras escribo esto, despedimos con honores al presidente gabonés Omar Bongo, al “patrón”, fallecido en la clínica Quirón de Barcelona, rodeado de todas las comodidades. Omar Bongo quien gobernó con mano de hierro su país durante 41 años, la dictadura más longeva de África. Optó por venirse a Barcelona en lugar de París, donde solía ser lo habitual, debido al proceso judicial que iniciaron contra él y otros dirigentes africanos acusándolos de corrupción y blanqueo de capitales; proceso que había acallado por enésima vez el gobierno de su amigo Sarkozy.

    Mientras escribo esto, una patera acaba de naufragar en nuestras costas. Llevaba a 40 refugiados del hambre, pero sólo han encontrado a 22. Dieciocho negros africanos, jóvenes y niños, han desaparecido en nuestras aguas, se han hundido, se han ahogado, se han muerto. Dieciocho familias negras, africanas, con el corazón y el alma rotos. Padres, esposos, hijos, novios, hermanos, amigos, vecinos destrozados por su muerte. Ya no los volverán a ver. Salieron buscando su trozo en el paraíso, y encontraron las frías aguas del océano y el corazón helado de España y de Europa.

    Este es el auténtico rostro del Plan África: para el empobrecido, salvaje explotación, pateras, deportación y muerte. Para el poderoso, honores y puente de plata.

    Autor: Ester Moleón- Fecha: 2009-06-11| Fuente: Solidaridad.net

    Con otros ojos… Holocaustos

    Hace setenta años comenzaba a correr en Europa la sangre humana del Holocausto nazi de los judíos. Un pueblo tuvo entonces en sus manos la capacidad de quitar a sus líderes endiosados los resortes del poder. Y no lo hizo

    Sus brazos señalando hacia la gloria, sus «Heil» resonando como truenos, lo hicieron cómplice de opciones que causaron millones de muertos, dejaron la tierra devastada, y llevaron a dimensiones tan monstruosas el sufrimiento que agrietaron incluso los cimientos de la fe.

    Hoy corre por el mundo sangre humana de otros sacrificios. Hay nuevos dioses en las tribunas, y vieja complicidad en los devotos.

    Los horizontes son siempre de gloria, de progreso, de grandeza, de felicidad para el pueblo de los elegidos. Mientras tanto, la muerte recoge en campos invisibles de exterminio su cosecha de desechos. Cada día, el sistema de los elegidos mata de hambre a 25.000 niños. Cada día 200.000 personas se agregan a la muchedumbre de los que en el mundo padecen hambre crónica. Cada día el aborto profana a millares los santuarios de la vida. Cada día… drogaarmasexplotación laboralexplotación sexualPara hablar de nuevos Holocaustos, sólo falta que el fuego devore la memoria de las víctimas. Y eso, mejor que el fuego, ¡lo hace la propaganda!

    Los pueblos tienen en sus manos la capacidad de oponerse a la antihumanidad; aunque todo hace temer que no lo harán. Si así fuese, si hoy callamos, otros recordarán mañana con horror y vergüenza nuestra complicidad aturdida con los dioses de la frivolidad y de la muerte.

    Autor: + Fr. Santiago Agrelo Martínez -Arzobispo de Tánger– Fecha: 2009-06-15
    Fuente: Solidaridad.net

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